domingo, 21 de agosto de 2011

Lunes 22 de Agosto: un difícil examen para todos.

Que difícil resulta en estos convulsionados tiempos sostener una postura centrada frente al conflicto desatado. Quienes nos atrevemos a buscar alternativas que no impliquen el "todo-o-nada" de cualquier cosa, somos el jamón del sandwich, presionados y ninguneados por los más extremistas de cada lado.

Las actitudes que observamos cada día en la prensa, en redes sociales y en la calle me hacen pensar que la máquina del tiempo existe de verdad y ya la pusimos en funcionamiento para retroceder a tiempos que no queremos de vuelta. Este retroceso provoca situaciones en que, como dice una persona a quien respeto mucho y que vive los días en una condición similar a la que describo, "cuando en un mismo día la mitad de las personas con quienes hablo me tratan de facho y la otra mitad de comunacho, soy feliz porque quiere decir que lo hice bien".

Este lunes 22 de agosto el Liceo 7 de Ñuñoa volverá a desarrollar sus actividades, así como lo hará el Liceo Augusto D'Halmar. ¿Qué nos espera? Difícil imaginarlo. Ambos establecimientos vienen de un desalojo luego de mucho tiempo en toma, que ha enfrentado posiciones cada vez más radicalizadas. Quienes sustentan ambas posturas extremas al parecer han perdido la capacidad de entender que existe toda una diversidad de pensamiento entre medio de ellos y que esa diversidad también debe tener cabida, ser escuchada y ser tomada en cuenta.

Ambos extremos acusan a su contrario de ser anti-democrático, sordo, ciego, obcecado, irresponsable y un sinfín de calificativos cada vez menos inclusivo y constructivo. Asimismo, ambos alegan tener la razón y avisan que se valdrán del método que consideren válido para hacer de su postura la vencedora.

A veces me pregunto ¿cuándo fue que se nos olvidó que tenemos dos ojos, dos oídos y solo una boca? Deberíamos acostumbrarnos a ver y escuchar el doble de lo que hablamos.
Miro las noticias en TV y cada día sale alguno de los extremos con una declaración más incendiaria y menos agradable acerca de su contraparte, mientras los que que formamos parte de este "jamón" vemos cómo se encargan de alejar cada vez más la posibilidad de una solución que no implique una "bomba atómica" que barra con todos para empezar de nuevo.

En mi caso particular, apoyo de corazón los objetivos del Movimiento Social por la Educación y estoy convencido que hay una mayoría en Chile que quiere para nuestros niños y jóvenes un sistema educacional laico, inclusivo, financiado por el Estado, igualitario, de buena calidad y descentralizado. Habría que ser muy pobre de espíritu para no quererlo, pienso yo.

Es posible que mi problema sea que pertenezco a una subespecie complicada porque preferimos pensar por nosotros mismos y no seguimos lemas o frases cortas. Tenemos la costumbre de cuestionar todo lo que escuchamos y permanentemente estamos buscando más información que nos permita ver un cuadro completo de la situación. Esa costumbre genera más de un problema en mi vida, porque uno tiende a quedar en tierra de nadie y es blanco fácil para acusaciones de cualquier extremo. De ninguna manera es una posición simple, pero según veo es la única manera de no ser utilizado como peón por los extremos; sin embargo, tiene la característica de que rara vez seremos comprendidos, justamente por nuestro afán de independencia.

Así las cosas, espero de corazón que el próximo lunes tengamos un regreso pacífico a las actividades habituales del Liceo, donde los alumnos puedan expresar su postura sin miedo a ser agredidos por ello, donde los más radicalizados (que siempre son una minoría) sean contenidos por la mayoría centrada y pacífica, como pudimos observar que sucedió en la Marcha de Los Paraguas.

Confío que los alumnos serán capaces de entender que todos forman una parte importante de la Comunidad Escolar, complementada por Apoderados y Funcionarios del Liceo. Todas las partes debemos trabajar en armonía y sin acusaciones gratuitas o impertinentes que pongan en riesgo la estabilidad de la convivencia. Es muy fácil ampararse en ideales para hacer tabla rasa de todo lo construido durante tanto tiempo y con esfuerzo de todos; contrario a esa posibilidad, deseo fervientemente que seamos capaces de mantener un trato respetuoso y digno que apunte a apoyar legítimamente al Movimiento Social por la Educación desde posiciones constructivas que nos den orgullo ahora y en el futuro.

Asimismo, deseo que las personas (jóvenes y adultos) entiendan que adherir a una postura no significa "traicionar" a la otra; que pensar de una manera no significa ser "facho" o "comunacho"; que las personas pueden tener ideas propias y no siempre harán lo que otro les diga; que es perfectamente posible realizar acciones de apoyo al Movimiento sin estar en estado de toma y que, al menos para el Liceo 7, estar en toma solamente favorece a los colegios particulares, felices de recibir cada año a alumnos provenientes de la Educación Municipalizada, porque les significa más ingresos, sin obligación de mejorar la calidad.

Finalmente, invito a todos los miembros de la Comunidad Escolar del Liceo 7 de Ñuñoa a trabajar nuevamente en paz, entendiendo que el "enemigo" no está en nuestro establecimiento, sino en el actual sistema educacional, que quienes adherimos de una u otra forma al Movimiento estamos trabajando por cambiar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario