sábado, 13 de agosto de 2011

Desde "Acción y Reacción" hasta "Ceder para Vencer"

Hace muuuuchos años, cuando era un pingüino más en Chile, aprendí los principios físicos de Acción y Reacción. En castellano simple, cada vez que sucede algo, habrá un suceso que mantendrá el equilibrio de la energía en el universo.
Es lo que explica el funcionamiento del acelerador y de los frenos en un automóvil, pero tiende a no poder explicar cómo acelera o se detiene una conversación entre personas; típicamente se convierten en una espiral ascendente (cuando todos aportan) o descendente (cuando todos pelean).

Hemos sido testigos de muchas conversaciones en persona, por los medios de comunicación o por las redes sociales que han sostenido representantes de diversas partes en la "crisis de la educación" y hay muy pocas que realmente tengan el objetivo de la espiral ascendente. Han invertido mucho tiempo y energía dedicados a desacreditar al contrario por los medios que sea.

Hasta ahora he twiteado, posteado en FaceBook, conversado cara a cara y por teléfono con muchas personas tratando de entender sus motivaciones y entregar información tan documentada y comprobable como me ha sido posible, explicando y haciendo presentaciones a personas interesadas en entender y aportar para solucionar este tremendo problema en que estamos.

Como entiendo que los procesos tienen etapas que deben ser cumplidas, puedo entender la evolución de las marchas y protestas callejeras que han sido el motor principal del Movimiento Social por la Educación. Ellas han tenido un importante espacio, porque tuvieron una misión importante también: demostrar a las autoridades que no deben utilizar las tácticas añejas y re-sabidas del desprestigio por minimización del problema.

Las raíces de la crisis que hoy sufre el Sistema Educacional Chileno tienen su origen en políticas discriminatorias por condición social, económica, racial e incluso geográfica, como es posible apreciar en el documento "Se acabó el recreo de la élite política, social..." del Movimiento Educación 2020, Organización No Gubernamental a la que suscribo y respaldo.

Durante los últimos años hemos sido testigos de cómo el Estado de Chile ha hecho todo lo posible por terminar con la Educación Pública para convertirla en privada y con fines de lucro, que ha probado ser el sistema más discriminador y generador de ghettos en la educación chilena (Pág. 6 del documento mencionado antes).

Continuar de esta manera significará con seguridad la ruina para Chile en el largo plazo, privilegiando solamente los intereses económicos de los grandes grupos y quedando el grueso de la población a disposición de lo que esos capitales deseen hacer. Es volver al feudalismo, o sea, retroceder cientos de años de civilización.

Hoy observamos que las estructuras del poder político están haciendo ingentes esfuerzos para incluir a todos los actores sociales en los acuerdos, reformas y modificaciones que sea necesario realizar para volver a los estándares de paz interior que eviten una merma en la confianza internacional hacia la economía chilena. Frente a ésto, buenas y malas noticias: buenas porque el movimiento social es entendido así en el extranjero, de tal manera que continuamente llegan muestras de apoyo de chilenos y simpatizantes residentes de diversos países; malas (para los agoreros) porque no hay señal de caída en la confianza extranjera hacia la estabilidad de nuestro país. Finalmente, ambas son buenas noticias para Chile.

Hay quienes confunden este movimiento con la "Revolución Pingüina" de 2006; nada más errado. En 2006 el movimiento comenzó y terminó liderado solamente por los estudiantes secundarios, mientras que el movimiento de 2011 es transversal a todos los estamentos de la sociedad. Las encuestas pagadas por todos los espectros coinciden en lo mismo: el apoyo a las demandas aumenta, los actores tradicionales están muy desprestigiados y las estructuras de poder no logran dar siquiera sensación de control de la situación. Más de dos meses después del inicio del movimiento, la encuesta del diario La Tercera muestra que el apoyo sigue subiendo y cada vez más personas expresan su opinión al respecto.

Este es el momento de la altura de miras, de la generosidad, de evitar las componendas y caudillismos que tanto mal le han hecho a nuestro país. Es el momento de sentarse a conversar sin condiciones ni prejuicios, aportando tanto como sea posible para mejorar el sistema educacional chileno desde la raíz. Es tiempo de entender que siempre habrá algo que se interpondrá entre el deseo de lograr algo y su concreción, de manera que la generosidad es clave. Por nuestros hijos y las generaciones venideras, es hora de aplicar la máxima del Judoka: "Ceder para Vencer".