lunes, 25 de julio de 2011

De apoyos y otras hierbas

El comienzo con buenos augurios
¡¡¡Estoy feliz!!! Anoche sostuve una larga "conversación" electrónica con alumnos del Liceo 7 JTM y resultó muchísimo mejor de lo que había pensado. Dieron sus opiniones y, con total confianza, mostraron sus puntos de vista y deseos.

Los muchachos están imbuidos de un espírirtu generoso y sólo buscan hacer de nuestro querido Chile un país mejor; en eso y en muchas otras cosas estamos totalmente de acuerdo, lo que hizo el diálogo muy agradable. Sin embargo, están cansados y se nota en sus comentarios que necesitan escuchar acerca de soluciones reales.

¿Qué les deja nuestro actual sistema? Sensación de abandono que no les permite ver las cosas positivas que los rodean, pasiones exacerbadas que nublan la razón, una serie de malas valoraciones del entorno y mala memoria colectiva. En palabras del gran cantautor Alberto Cortez, "olvidamos que somos los demás de los demás, que tenemos el lomo como todos los demás" (http://www.albertocortez.com/canciones/detail.asp?id=94).

¿Qué debería potenciar el sistema educacional? Fuerte sentido de pertenencia, espírirtu de cuerpo, honor personal y colectivo, hambre de conocimiento, deseo de aportar a la comunidad, ideas para mejorar cada día, valoración de las personas en el entorno, reconocimiento de que están en un Liceo que mejora contínuamente, con personas que están ocupadas en hacer de la vida en el Liceo una experiencia enriquecedora que los haga cada vez más valiosos para la sociedad.

Desde que nacieron han sido bombardeados por publicidad y propaganda, textos y consignas que pasan directo al subconsciente, sin análisis racional previo; el sistema Neoliberal en que están inmersos los ha acostumbrado al cortoplacismo y a la exigencia como medios para conseguir satisfacción a sus deseos. De la misma manera, este sistema los ha subvalorado continuamente, haciéndolos solamente "consumidores" de lo que una élite les entrega pre-digerido. Les ha negado el uso de un lenguaje adecuado para expresarse, a pesar que el Español es el idioma más rico en palabras y expresiones en todo el mundo. Han estado expuestos a todo tipo de bajezas que la TV muestra día a día y están ávidos por modelos constructivos a seguir.

Apoyar o no apoyar, he ahí el dilema
Como siempre ha sido y será, las acciones que emprenden los jóvenes son todo fuerza, ideales, deseos, anhelos, espíritu; romper barreras y límites es una necesidad tan imperiosa como poco clara, dada la poca experiencia que sus cortos años de vida les ha permitido.

Un joven con espíritu de cambio es el motor del desarrollo de nuevas oportunidades para la sociedad en que está inserto. Asimismo, ese joven puede ver fácilmente frustradas sus esperanzas cuando no encuentra los canales de comunicación que respondan a su sentido de urgencia. Todo padre y toda madre se ha visto más de una vez en la necesidad de frenar los impulsos de alguno de sus hijos y lo ha hecho, no porque desee su mal, sino porque la vida en común así lo exige. La escena del comercial de un Banco durante la última Copa América en que el hijo hace exigencias al padre y éste le dice "no sabes cuánto me cuesta decirte que no" es uno de los signos que a los jóvenes les cuesta entender, porque aún no les ha llegado su tiempo.

Los padres debemos apoyar a nuestros hijos en todo momento, no solamente cuando hay marchas o protestas.
La frase más recurrente de cada Profesor Jefe a cuyas reuniones debí asistir en los últimos 15 años (tengo 3 hijos) siempre fue "apenas ha asistido el XX% de los apoderados", teniendo un XX% siempre menor al 80%. Hubo cursos en que la asistencia era inferior al 50% regularmente. Este es sólo un aspecto, pero está en concordancia con otros igual de importantes: puntualidad, cumplimiento de deberes, responsabilidad en estudios, apoyo en eventos especiales, entre muchos otros. El apoyo y compromiso implica mayor trabajo para los padres, más cansancio y más dificultad, pero es a lo que nos comprometimos cuando decidimos formar familia; el detalle es que no quisimos escuchar (éramos jóvenes) cuando nos advirtieron que ser padres no es un trabajo fácil y que nadie lo enseña.

Los jóvenes y la Sociedad
Existe un gran número de canales para cursar las iniciativas juveniles constructivas, pero en general no son utilizados adecuadamente. Esta misma falta de compromiso de un número importante de padres y apoderados en las actividades formativas de sus hijos hizo que estos últimos sintieran que el esfuerzo no vale la pena. Si sumamos eso a que el Estado de Chile ha sido tradicionalmente asistencialista, ha logrado que un número muy importante de nuestros jóvenes considere que el Gobierno (sin poder definir claramente qué es eso) debe entregar todo y, si no lo hace, es necesario desestabilizarlo (tampoco es muy claro qué significa eso) y protestar.

Cuando mi hijo mayor estaba por egresar del Instituto Nacional, asistí a una charla organizada por un grupo de Universidades donde nos explicaban cómo postular a las diversas becas a que podrían acceder; en esa reunión nos dieron una información que yo no podía creer: el 40% de los alumnos del Instituto Nacional que se matriculó en la Pontificia Universidad Católica de Chile en el año 2009 NO SOLICITÓ BECA ALGUNA, aunque después cayeron en cuenta que las necesitaban. ¿Por qué fue eso? Falta de información, dijeron algunos; ¿cómo pudo ser? No puedo explicarlo porque la información es pública y está disponible en canales normalmente accesibles a los jóvenes (incluso más fácil que para nosotros, los adultos). La única respuesta posible es "desidia".

Pertenecer a un núcleo social requiere esfuerzo y energía. Esfuerzo para informarse cómo hacerlo, cuál es el beneficio de hacerlo y qué tareas demanda; Energía para honrar los compromisos adquiridos al ser parte de la organización.
La contrapartida es el orgullo de pertenecer a ese núcleo social (familia, colegio, club deportivo, asociación benéfica, confesión religiosa, entre otros) y el sentido de pertenencia que ello genera.

Canalizar la energía constructivamente
Un desafío que tenemos entre manos los adultos es atraer a los jóvenes hacia formas constructivas de utilizar sus energías y voluntad.

Estamos tan imbuidos de fútbol que cuesta entender que la Junta de Vecinos, el Centro de Padres y Apoderados, la organización Un Techo Para Chile, la Compañía de Bomberos (por nombrar algunos) son organizaciones al servicio de la comunidad, que rara vez manejan recursos suficientes para contratar empleados y que tienen un impacto extremadamente positivo en las personas y en el núcleo social.
Todas esas iniciativas requieren informarse, aprender y actuar; todas esas labores requieren interés y energía, mientras que interés y energía es lo que a los jóvenes les sobra. Debemos orientarlos mediante el ejemplo para lograr que el resultado sea positivo para el conjunto. Es imprescindible despertarles el sentido de pertenencia a organizaciones positivas que les hagan sentir que son realmente útiles a la sociedad.

En estos días hemos sido testigos de toda clase de declaraciones descalificatorias que exacerban cada día más el sentido de urgencia, usando consignas que poco aportan. Tenemos entre manos la tragedia de alumnos de liceo en huelga de hambre para "forzar al gobierno" a hacer tal o cual cosa. Se nos viene encima la tragedia más grande de otros jóvenes que llaman a sumarse a esta huelga de hambre sin tener la más mínima idea de cómo destroza eso a una familia. ¿Qué hacen los adultos que tienen bajo su responsabilidad a los jóvenes frente a ésto? ¿Se detienen por un momento a pensar el daño que eso le hace a sus hijos y toda su familia, con ningún beneficio para nadie?
Las autoridades de gobierno, mientras tanto, minimizan el sentido de real necesidad de reformas estructurales, demorando casi dos meses en remover a un ministro que no mostraba signos de poner en práctica acuerdos de comienzos de año, haciendo caso omiso y casi burla de lo que la Sociedad en su conjunto le está gritando.

¿Por qué los adultos permiten que los jóvenes tomen estas decisiones radicales que sólo les reportará daño y acrecentará el odio? ¿Es una forma de canalizar sus frustraciones reprimidas en lugar de convertirlas en impulsos de bien común? Adultos: los llamo a asumir la responsabilidad y bajar la tensión para que los jóvenes entiendan que hay vías positivas para lograr los cambios.

El futuro inmediato, un enigma con buenas perspectivas.
La desidia que observamos en los adultos actualmente, así como los supuestos apoyos que hemos podido ver recientemente, hace que los jóvenes sientan que en verdad cambiarán la estructura del Estado en un día. Es una retroalimentación de consignas vacías o de otro tiempo que en nada, absolutamente nada, ayuda a informar mejor o a encontrar soluciones.

En medio de este túnel oscuro y lleno de humo, aparece un punto que tiene cara de ser la salida: el concenso en que la vía democrática es la única posibilidad constructiva de modificar lo que está mal y mejorar lo que está bien.
Quienes peleamos por recuperar la democracia sabemos que la presión violenta que algunos de nuestros jóvenes parecen estar dispuestos a ejercer no serán la llave de la solución al problema de fondo, sino solamente una tragedia que después todos lamentaremos y, muy tarde ya, nos preguntaremos ¿cómo permití que pasara ésto? ¿no aprendí nada de lo que me tocó vivir?

Por supuesto que apoyo a los jóvenes totalmente en sus demandas de cambio hacia un sistema educacional y social realmente inclusivo, igualitario y accesible.
Por supuesto que de ninguna manera apoyaré iniciativas como huelgas de hambre u otras que les hagan daño, porque no son ellos la carne de cañón que deba pagar el costo de los cambios. Nuestra desidia como adultos ya permitió al sistema hacerles demasiado daño y no podemos seguir por esa vía.

He tenido el privilegio de contar con acceso a muchas oportunidades (entre ellas la formación académica), gracias a grandes sacrificios que mis padres y hermanas hicieron en su tiempo y creo que no he honrado suficientemente ese esfuerzo. Siento mi deber en este tiempo servir como catalizador frente a decisiones que toman quienes claramente no tienen posibilidad de entender lo que hacen.

Espero poder reunirme muchas veces con los jóvenes del Liceo 7 y servir a sus intereses en forma civilizada. La anarquía sólo generará más anarquía y nadie verá beneficio en eso, así como las consignas sólo sirven para calentar ánimos, que es justamente lo que menos necesitamos en este tiempo.
En palabras del ex-Primer Ministro Británico Sir Winston Churchill: "De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando."

No hay comentarios:

Publicar un comentario